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sábado, 7 de septiembre de 2013

Cómo prevenir el robo de bicicletas



Uno de los delitos que están proliferando últimamente son los robos de ciclos en trasteros de fincas de edificios. Uno de los motivos de este incremento notable, viene dado por el aumento de bicicletas de gran calidad que los usuarios poseen; bien por moda, bien por necesidad competitiva (marchas BTT, Triatlón…)
Hoy no es extraño encontrarse con ciclos que oscilan entre los 1.000 a 5.000€, e incluso en ocasiones más.
Por comodidad, se alojan en lo que se conoce comúnmente como trasteros, que se ubican en las partes bajas de los edificios, juntos a las plazas de aparcamiento.
Ya es vox pópuli que están aumentando los robos de estos artilugios, que representan un esfuerzo económico a las personas que los poseen y que en muchos casos, también adquieren un valor sentimental añadido, por haber conseguido, por ejemplo, logros deportivos con ellos; el sentimiento de frustración es mayor que el robo de una simple bicicleta de paseo atada a una farola, como había ocurrido hasta ahora.

Modus operandi

Estas bandas organizadas penetran en el párking de los edificios, bien aprovechando la salida de coches de vecinos que no comprueban que el portón se cierra sin nadie alrededor o bien, directamente forzando la puerta de entrada a los edificios (normalmente no se cierran con llave). Casi siempre ocurre de madrugada, donde es muy difícil sorprenderlos in fraganti y una vez dentro de los trasteros, es difícil que alguien pueda sorprenderlos.
Ya en el lugar, aprovechan las aberturas de los respiraderos de las puertas para realizar una hendidura y poder observar el interior. Si hay un ciclo que les merezca la pena, forzarán la puerta, que habitualmente suelen ser de seguridad baja o muy baja, y proceden a robar el objeto sin mayor problema.
Después, se venden en el mercado de segunda mano, y no tiene porqué ser en España.

¿Cómo evitarlos?
  1. Si tu ciclo es de gran valor, no lo dejes en el trastero, súbelo a tu casa, donde el acceso es muchísimo más complicado y arriesgado para los delincuentes. Además, en el interior de tu casa se verá cubierto por el seguro de hogar. Generalmente los trasteros no se encuentran incluidos en las cláusulas ni están asimiliados a la vivienda a nivel de protección penal. Hemos de pensar que tradicionalmente en estos espacios, se han tenido simples trastos y no ciclos de gran valor; tampoco guardamos otros objetos a los que tenemos gran estima.
  2. Incluye tu ciclo en el seguro de tu hogar, o adhiere el trastero al mismo. Si posees un objeto de un valor considerable consulta a tu seguro y él te asesorará.
  3. Conciencia a tus vecinos que es primordial comprobar que la puerta del garaje se cierra con seguridad, hay que esperarse siempre. No solo la seguridad de las bicicletas está en juego, también la de tus vehículos, lo que hay en su interior y la tuya misma. Se aconseja poner cartelería que recuerde unas mínimas medidas de seguridad y prevención del delito.
  4. Si finalmente, por comodidad o por espacio no tienes más remedio que dejar el ciclo en el trastero, mejora el sistema de seguridad de la puerta de acceso al mismo. Es muy común que sean puertas que se abren fácilmente  mediante el procedimiento de palanca, es rápido y no hace ruido, por lo que no despierta la atención de tus vecinos.
  5. Deja la bicicleta de manera que no se pueda ver desde la rejilla; puedes colgarla en la puerta interior. También puedes anclarla a la pared en un sistema de hierros y candados que dificulte excesivamente su robo. Las medidas de seguridad nunca están de más.
  6. Si quieres poner en venta tu bicicleta, no incluyas tu dirección en el anuncio.
  7. Si te vas a ausentar un largo tiempo de tu vivienda cambia la bicicleta de sitio; tus vecinos, a buen seguro, son gente honrada, pero sí pueden hablar con un tercero que no lo sea.
  8. Si finalmente sufres un robo, denúncialo, el delito que no se denuncia no existe y sesga las estadísticas.

Finalmente recuerda que la prevención es la mejor arma contra el delito.

martes, 9 de abril de 2013

La autopsia piscológica



La autopsia psicológica es una técnica de investigación que data de 1961, cuando fue postulada por Shneidman & Farberow; la meta era arrojar luz sobre muertes dudosas a través de un proceso de recolección de datos y posterior análisis en la vida del difunto.
En un primer momento, únicamente se destinaba a resolver causas de suicidio, aunque más tarde se extendió a las muertes subintenciondas, que son aquellas en las que, aún siendo hechos naturales, ha influido la personalidad, estado anímico del finado… Por ejemplo, el fallecimiento de la cantante Amy Winehouse, a consecuencia de una sobredosis. Las drogas causan la mayoría de las muertes equívocas. Cabe hacer la siguiente reflexión: Dónde está la frontera entre la autodestrucción consciente mediante la ingesta de sustancias y la dependencia física que causan éstas y que conducen al sujeto al resultado fatal.

El propio Shneidman describió cuatro formas de morir, a saber, la natural, accidental, suicidio y homicidio; a la vez que decía que entre el 5 y el 20% de las muertes que requerían estudio forense, no aclaraban el “modus operandi”; bien podían dilucidar la causa del fracaso vital, pero nada hablaban sobre los motivos de éste. Es ahí donde encontramos esas muertes subintencionadas o equívocas.

¿Cómo se realiza la autopsia psicológica?
Es de estructura abierta, realizando entrevistas con los familiares y personas que tuvieron un nexo común con el obitado. Se realiza de manera retrospectiva, obteniendo información sobre sus acciones, conducta, motivaciones, filosofía, posibles crisis existenciales…
Búsqueda de historia clínica, intentos suicidas previos (2/3 de las personas que se suicidan tienen intentos truncados o han sido diagnosticados con trastorno mental). Se otea en la historia escrita del individuo, historial penitenciario, policial, escolar, castrense, laboral, movimientos bancarios, información notarial o de propiedad… cualquiera al que se tenga acceso; sobre todo si ha sido escrita por el difunto.
Las entrevistas para obtener información deberán ser cognitivas, primado en ellas la búsqueda de conocimiento global y no un mero y frío cuestionario de elaboración previa.
La autopsia responde tres cuestiones angulares, por qué lo hizo, cómo murió y cómo fue el mecanismo que utilizó.

¿Qué podríamos incluir en una autopsia psicológica?
  1. Información de identificación.
  2. Pormenores de la muerte.
  3. Somera historia de la víctima.
  4. Casos similares en la familia.
  5. Personalidad y el estilo de vida.
  6. Posibles trastornos de personalidad.
  7. Cualquier evento traumático en el último año.
  8. Conductas adictivas.
  9. Relaciones personales.
  10. Sueños o fantasías.
  11. Patrones, hobbies, hábitos.
  12. Éxitos, planes, proyectos.
  13. Su papel en la vida.
  14. Características especiales.

¿Es necesario una autopsia psicológica?
Una muerte es siempre un suceso traumático, y preguntarse los porqués de la misma es algo natural e innato en el ser humano. Con esta técnica podemos responder con más fiabilidad a los motivos de la muerte de una persona. Podemos tener estadísticas más fiables que nos den información exacta sobre conductas de riesgo, motivaciones, enfermedades mentales.
La causa de la muerte interesa no solo a las personas que conviven con el fallecido, interesa al Estado, interesa la ciencia Estadística, y, aunque resulte grosero, importa a las aseguradoras (en las cláusulas de los seguros de vida, el suicidio está excluido el primer año, por lo tanto los familiares no perciben compensación dineraria alguna)

A modo de conclusión final, los suicidios en la actualidad son noticia. Desde las primeras muertes relacionadas con el drama de los desahucios, los medios de comunicación han roto ese pacto histórico de sustraer las muertes por suicidio de su parrilla informativa. En una era brutalmente politizada, todo vale para polarizar la información.
Está más que estudiado que la información de conductas suicidas tiene un poder penetrante y una fuerte carga de imitación en la sociedad; en 1974 el sociólogo David Phillips acuñó el término como “efecto Werther”.

En España el INE realiza estadísticas sobre el suicidio desde 1906. La última consulta abierta es la del año 2006, donde se suicidaron 1.806 personas.


Texto elaborado con la ayuda de los apuntes del profesor y psicólogo Pedro Briones



martes, 26 de febrero de 2013

La delincuencia se estanca, los reos aumentan


En el período del 2004 a 2006 en España había una media de 142 presos por 100.00 habitantes (la cuarta más alta de Europa), la media de Europa era de 124 y en USA 960.

Si tomamos la referencia de una de las más importantes modificaciones del Código penal (1995), tenemos que desde su entrada en vigor en 1996,  había una población reclusa de 41.093 y en el año 2007, 67.100, un aumento del 79%.
Sin embargo, como afirmó el Fiscal General del Estado, en su memoria del año 2011, los delitos apenas subieron, tan solo un 0,7%.
Ante estos datos cabe hacerse la siguiente pregunta ¿Por qué sigue subiendo el número de presos en España?
Las penas han aumentado y se han creado nuevos delitos. En 1995 se eliminó la redención de penas por trabajo. Durante los años de burbuja inmobiliaria y sobre todo desde el 2001 la inmigración se disparó, legal e ilegal; y tal y como dice nuestro código penal, las penas superiores a 6 años se cumplen en España.
Tenemos como trasfondo, una suerte de Estado penal, desaforado en lo punitivo, que le da al pueblo penas más largas, atemperando así los casos más mediáticos.

Otro de los ítems que hacen aumentar esta cifra de penados es el menor uso de la institución de la libertad condicional (Cid 2008), que se adjudica por medio del sistema de individualización científica; representa así la última parte de la condena, el cuarto grado. Se otorga con discrecionalidad por Instituciones Penitenciarias, a tenor de la interpretación del art.90 del Código penal, que viene a decir que: a) se encuentre el penado en el tercer grado; b) extinción previa de ¾ partes de la condena; c) buena conducta y pronóstico favorable de reinserción, constatado mediante informe; d) Responsabilidad civil derivada del delito satisfecha.
El 25,81% de liberados condicionales en 1996 respecto a un 11,46% en 2008. Parece que impera el cumplimiento íntegro de la condena y  queda desmontada la leyenda urbana de que “en España entran por una puerta y salen por otra”.

¿Cuánto cuesta un preso al año, preocupa esto al Estado?
No hay cifras oficiales, el diario “libertad digital” publicó en 2009 que eran 154,79€ al día. En esta cantidad queda incursos desde el sueldo de los funcionarios, hasta el mantenimiento de los centros. Recientemente la generalitat de Catalunya retiró la merienda a los reos y las comidas extras por celebraciones.
Sin embargo el Estado quiere ir aún más lejos y tras la reciente Sentencia del TC, éste le deja la puerta abierta a cobrar por el menú y gastos hospitalarios, descontándolo de aquellos que gocen de alguna prestación o retribución.
Realmente se ha convertido en un problema económico el aumento de las penas y la menor aplicación de la libertad condicional.

Otro de los datos a observar en la población reclusa, es la equiparación del número de presos nacionales e inmigrantes; según datos del INE, en 2011 había en España 70.472 presos, siendo 24.502 extranjeros.
Para paliar la cifra de presos foráneos, que no deja de crecer cada año, la UE ha adoptado una serie de directivas para potenciar la colaboración judicial entre países. En España, estas medidas entraran en los últimos meses de 2013 y consistirán de manera sucinta en el  reconocimiento mutuo de sentencias judiciales; tal es así que se podrán reclamar a españoles que cumplen condena fuera de nuestras fronteras, en la actualidad 700, y hacer que los comunitarios, que son 4400, la cumplan en su estado natal. (según cifras del Ministerio de asuntos Exteriores).
Si el juez de vigilancia de un Estado pide que un condenado cumpla la pena en su país de
origen, este país tendrá que aceptarlo. A partir de 2014 la cooperación será obligatoria, no optativa, como lo es ahora. Los jueces tendrán acceso al historial delictivo de los detenidos para valorar la reincidencia en todo el terreno de la UE.

lunes, 4 de febrero de 2013

La teoría de los cristales rotos y el aumento de la delincuencia


Esta teoría criminológica viene a decir que los signos de desorden social favorecen la comisión de actos delictivos y que a su vez hacen aumentar la delincuencia.
Por desorden social entendemos la presencia en la vía pública de vendedores ilegales, drogadictos, prostitución, mendigos, jóvenes consumiendo alcohol…; también otros signos de alteración física, como vehículos abandonados, basura, edificios en estado de ruina, pintadas, suciedad…
Todos estos ítems crean una sensación de abandono, dejadez, o desidia que va calando en la ciudadanía y se transforma en el peligroso mensaje de que todo está permitido en esa ciudad, barrio, o entorno. Que nadie vigila, que nadie se hace cargo.

Este caldo de cultivo provoca entre los conciudadanos una sensación de inseguridad que lleva aparejada un menor contacto con la sociedad a la pertenece, o lo que es lo mismo, se tiende al aislamiento y evitar salir a la calle. Por lo tanto, esa prevención social innata que poseemos todos los seres humanos de proteger aquello que es nuestro se desvanece. (control social informal).
Cuando los signos de desorden social, se juntan con el control social informal bajo mínimos, la delincuencia crece de manera exponencial, pues se siente atraída por esa zona en la que parece que existe una ausencia de normas. Esos lugares descritos inician una peligrosa espiral de delincuencia y marginación sin solución de continuidad.
Las calles se quedan vacías y unas calles sin personas son calles inseguras (Jacobs 1995).

La ciudad contemporánea es un lugar con relaciones sociales fragmentadas, anónimas y superficiales que originan sentimientos de inseguridad y conflicto (Louis Wirth 1938) si a ello le restamos el control social informal, tenemos un cóctel explosivo de delincuencia e inseguridad pública.
La ciudad necesita de esos mil ojos que somos todos aquellos que cohabitamos en ella.

En España por Ministerio de la ley 7/85 de Bases de Régimen Local se estipula que las competencias de los municipios son: Seguridad en lugares públicos, salubridad pública, ordenación de tráfico y personas; promoción y gestión de parques y jardines, disciplina urbanística y servicios sociales, entre otros.
Por lo tanto, son la primera fuerza que debe luchar contra esos cristales rotos, previniendo el aumento de la delincuencia; aunque la competencia en seguridad pública la ostente el Estado.
La cuestión angular es, si debido a la crisis sistémica y económica que asola al país, las administraciones locales pueden verse tentadas en recortar en la prestación de servicios  que emanan de esas competencias.

En Estados Unidos, donde la delincuencia hace ganar o perder elecciones, y los propios ciudadanos eligen al Jefe de la Policía en comicios cada cuatro años, se hicieron eco de esta teoría.
En los años 90 la ciudad de Nueva York era un foco de criminalidad; su jefe de policía Willian Bratton creó una campaña llamada, “policía de calidad de vida” y atacó desde la raíz los actos de desorden social que reinaban en la ciudad, fue implacable incluso con aquellos que eran meras faltas administrativas que no habían sido de relevancia policial hasta la fecha. Instauró incluso las identificaciones aleatorias. La delincuencia descendió un 60%.

La teoría de los cristales rotos o de las ventanas rotas fue postulada por Wilson y Kelling 1982 y Coles 1996.