La autopsia psicológica es una técnica de investigación que data de
1961, cuando fue postulada por Shneidman & Farberow; la meta era arrojar
luz sobre muertes dudosas a través de un proceso de recolección de datos y
posterior análisis en la vida del difunto.
En un primer momento, únicamente se destinaba a resolver causas de
suicidio, aunque más tarde se extendió a las muertes subintenciondas, que son
aquellas en las que, aún siendo hechos naturales, ha influido la personalidad,
estado anímico del finado… Por ejemplo, el fallecimiento de la cantante Amy
Winehouse, a consecuencia de una sobredosis. Las drogas causan la mayoría de
las muertes equívocas. Cabe hacer la siguiente reflexión: Dónde está la frontera
entre la autodestrucción consciente mediante la ingesta de sustancias y la
dependencia física que causan éstas y que conducen al sujeto al resultado
fatal.
El propio Shneidman describió cuatro formas de morir, a saber, la
natural, accidental, suicidio y homicidio; a la vez que decía que entre el 5 y
el 20% de las muertes que requerían estudio forense, no aclaraban el “modus
operandi”; bien podían dilucidar la causa del fracaso vital, pero nada hablaban
sobre los motivos de éste. Es ahí donde encontramos esas muertes
subintencionadas o equívocas.
¿Cómo se realiza la autopsia psicológica?
Es de estructura abierta, realizando entrevistas con los familiares y
personas que tuvieron un nexo común con el obitado. Se realiza de manera
retrospectiva, obteniendo información sobre sus acciones, conducta,
motivaciones, filosofía, posibles crisis existenciales…
Búsqueda de historia clínica, intentos suicidas previos (2/3 de las
personas que se suicidan tienen intentos truncados o han sido diagnosticados
con trastorno mental). Se otea en la historia escrita del individuo, historial
penitenciario, policial, escolar, castrense, laboral, movimientos bancarios,
información notarial o de propiedad… cualquiera al que se tenga acceso; sobre
todo si ha sido escrita por el difunto.
Las entrevistas para obtener información deberán ser cognitivas, primado
en ellas la búsqueda de conocimiento global y no un mero y frío cuestionario de
elaboración previa.
La autopsia responde tres cuestiones angulares, por qué lo hizo, cómo
murió y cómo fue el mecanismo que utilizó.
¿Qué podríamos incluir en una autopsia psicológica?
- Información
de identificación.
- Pormenores
de la muerte.
- Somera
historia de la víctima.
- Casos
similares en la familia.
- Personalidad
y el estilo de vida.
- Posibles
trastornos de personalidad.
- Cualquier
evento traumático en el último año.
- Conductas
adictivas.
- Relaciones
personales.
- Sueños o
fantasías.
- Patrones,
hobbies, hábitos.
- Éxitos,
planes, proyectos.
- Su papel en
la vida.
- Características
especiales.
¿Es necesario una autopsia psicológica?
Una muerte es siempre un suceso traumático, y
preguntarse los porqués de la misma es algo natural e innato en el ser humano.
Con esta técnica podemos responder con más fiabilidad a los motivos de la
muerte de una persona. Podemos tener estadísticas más fiables que nos den
información exacta sobre conductas de riesgo, motivaciones, enfermedades
mentales.
La causa de la muerte interesa no solo a las personas
que conviven con el fallecido, interesa al Estado, interesa la ciencia
Estadística, y, aunque resulte grosero, importa a las aseguradoras (en las
cláusulas de los seguros de vida, el suicidio está excluido el primer año, por
lo tanto los familiares no perciben compensación dineraria alguna)
A modo de conclusión final, los suicidios en la
actualidad son noticia. Desde las primeras muertes relacionadas con el drama de
los desahucios, los medios de comunicación han roto ese pacto histórico de
sustraer las muertes por suicidio de su parrilla informativa. En una era
brutalmente politizada, todo vale para polarizar la información.
Está más que estudiado que la información de
conductas suicidas tiene un poder penetrante y una fuerte carga de imitación en
la sociedad; en 1974 el sociólogo David Phillips acuñó el término como “efecto
Werther”.
En España el INE realiza estadísticas sobre el
suicidio desde 1906. La última consulta abierta es la del año 2006, donde se
suicidaron 1.806 personas.
Texto elaborado con la ayuda de los apuntes del
profesor y psicólogo Pedro Briones

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