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domingo, 27 de noviembre de 2011

Cuando la muerte no nos deja ver la vida


Desde la promulgación de la Ley integral contra la Violencia de Género en el año 2004, en España se ha hablado y mucho sobre este concepto. De hecho, según trabajos del CIS, en dicho año, se disparó el interés de los Españoles sobre este tema, el 5,4% lo situaban entre los tres primeros problemas de interés; lo que indubitadamente hace concluir que la promulgación de la Ley consiguió el efecto deseado, se había destapado un problema latente en nuestra sociedad. En el año 2011, ha pasado a ser un problema más, la cifra del interés por este tema es de tan solo un 1,2%; el descenso es significativo, quizás diluido por la recalcitrante crisis.
¿Quiere decir esto que la ciudadanía se ha olvidado de la Violencia contra las mujeres? No creo, pues es más acertado pensar que ahora el Estado actúa de manera contundente, y que la mayoría de la gente ha asimilado que el maltrato hacia la mujer es un delito y que tiene unas consecuencias penales que se aplican sin ambages. Sin embargo queda aún un tortuoso camino por recorrer.

Por arrojar un dato significativo, el número de denuncias de violencia de género registradas en el segundo trimestre de 2011 alcanzó en España un total de 34.347, según datos del observatorio para la Violencia de género. Estas denuncias implican 377,4 por día; de las cuales el 70% son presentadas por la propia víctima y el resto devienen del normal funcionamiento del resto de las administraciones, bien sea por intervención policial a modo de diligencias a prevención o por el preceptivo parte médico.
Estas cifras, sin duda escalofriantes, deben prevalecer, a mi juicio, sobre otras que nos abordan a diario en los medios de comunicación, como hablar constantemente del escalofriante y en ocasiones sensacionalista contador de muertes a manos de maltratatadores.

Si nos quedamos absortos con el número de muertes, no vamos a prestar atención, por ejemplo a la prevención, pues es la piedra angular y la base sólida para erradicar estas deleznables conductas.

¿Podemos usar la prevención en los delitos de género?
Decía el filósofo Ockham, algo así: la respuesta más sencilla es la mejor, o para ser más exacto, la teoría más fácil tiene más viabilidad que la compleja.
La mejor forma de prevención es la educación en valores de género, en hacer ver que los derechos de las mujeres son como los de los hombres, son en suma Derechos Humanos, innegables, improrrogables, irreductibles. Son iguales, en la misma escala.

Algo ya se está haciendo, pues las recientes campañas promovidas por el Estado reclaman más la atención a conductas a todas luces preventivas. Las campañas nos hablan de síntomas, de percepciones, de conductas a tomar ante anuncios de una agresión que todavía no ha sucedido, que todavía no es punible, pensando en términos jurídicos. Porque entre otras cosas, y sé que muchísima gente compartirá mi opinión, el Derecho Penal no está pensado para la víctima, sino más bien para el delincuente, el cual es el protagonista del libro, si se me permite la expresión. Las leyes, muchas veces están desangeladas, frías, desapasionadas. Por ello, la prevención en Violencia de género, en adelante “Viogen”1 es más que necesaria, es un deber de todos. De padres, de maestros, de amigos, de los medios de comunicación. Si sabemos diagnosticar la “Viogen” en sus momentos iniciales, podemos llamar la atención ante tal conducta.
En la escuela se debe hablar de “Viogen” sin miedo, sin tapujos, como se habla hoy de sexo o de drogas. Hay que hacer ver desde edades tempranas, que ya hemos superado nuestra trágica etapa de machismo.

Otras de las buenas noticias que últimamente se han producido, es la campaña espectacular, pulida y de bella factura, que el Gobierno de Ecuador ha promovido contra la “Viogen”, y más concretamente ante el destierro del machismo en su sociedad. Recomiendo encarecidamente su visionado, pues novedosamente es tratada desde el androcentrismo2, lo cual, incluso llega a descolocar y en mi caso personal a sentir hasta vergüenza ajena de los tópicos aún adheridos a los hombres.

Volviendo otra vez a España, la fundación Isonomía3 también ha editado unos curiosos dípticos que ahondan en la “Viogen” centrada en actitudes que pueden tener los maltratadores en potencia.
Citaré algunas: Ignorar sus sentimientos y opiniones con frecuencia; utilizar el visto bueno, aprecio o afecto como precio o castigo; hacer creer que está loca; ridiculizar a las mujeres como grupo…
Tan importante es la prevención que pueda tomar la mujer, como el hecho de que el hombre se puede ver reflejado en alguna de esas actitudes y se pueda actuar a tiempo. La cuestión principal es si podrá darse cuenta y reconocerse.

¿Pero, realmente podremos acabar alguna vez con el machismo, y erradicar la “Viogen”?
Hay que ser realistas y pragmáticos, hace muy poco tiempo de todo, no hay que pensar tanto en si podremos acabar algún día con esta lacra; y más, en asegurar no retroceder jamás en los espacios de libertad que ya hemos conseguido.
El hecho del machismo en sí, instalado en la sociedad, es tan reciente que produce estupor.

La semana pasada, veía con mi mujer unos videos del dúo humorístico “Martes y Trece”, de momento llegó un asqueroso “sketch” sobre una mujer con la cara ensangrentada y tumefacta, que decía: mi marido me pega, mientras unas risas enlatadas hacían más acuciante el nauseabundo gag. Pues de eso, no hace tanto tiempo, y lo cierto que es al verlo me retrotraje a un tiempo pasado en casa de mis padres, cuando nos reíamos viéndolo aquella noche de fin de año, de no hace prácticamente nada. (En el reloj de la historia de la humanidad, hace poco menos de un minuto).

Me vienen ahora a la memoria, las vergonzantes películas de “Pajares y Esteso” jalonadas por la ciudadanía una y otra vez; la canciones que sonaban en los años de la movida como “La mataré” de Loquillo y trogloditas; o el inquietante estribillo de una de las canciones más famosas de los payasos de la tele “así planchaba así, así; así planchaba que yo la vi”.

Pero no solo en la sociedad civil, también en la ley. Todavía no deja de sorprenderme el artículo 428 del Código Penal de 1962, que castigaba con pena de destierro al marido que sorprendiendo en adulterio a su mujer, matare en el acto a los adúlteros o a alguno de ellos, o les causare cualquiera de las lesiones graves. Si les produjere lesiones, quedará exento de pena.
Este artículo daba pie al famoso, “la maté porque era mía” o el infame cliché de “crimen pasional” utilizado por los medios de comunicación al referirse a las mujeres muertas a manos de sus maridos; una vez más, la muerte nos obnubila.

Esta atávica forma de legislar, construyó una sociedad sobre la idea del dominio marital sobre la mujer y los privilegios sexuales del hombre. Pero no solo en lo penal, sino también en la vida civil la mujer veía como seriamente se le cercenaban las vías para acceder a un empleo o cargo público, sus derechos de sucesiones e incluso la propia administración de sus bienes.

La sociedad y el derecho tuvieron que esperar hasta el año 1989, en el que una reforma del Código Penal, introdujo un castigo específico y autónomo. Hasta entonces, el machismo y en ocasiones el impertinente refranero castellano nos decía “entre marido mujer no te has de meter”.
Desde ese momento, el tipo penal no ha parado de modificarse, intentando perfeccionarse y arrojando luz sobre lo que aún se considera un delito invisible, como dice la exposición de motivos de la Ley de “Viogen”.

Así pues, no basta con decir que la teoría del patriarcado4 está detrás de la “Viogen”, sino que debemos asumir que nuestra sociedad es machista y seguirá siéndolo, aunque afortunadamente no para siempre.

Volviendo al presente, a los datos que dábamos al principio, sobre el interés de la sociedad por la “Viogen” o cómo perciben ésta, debemos analizar la visión que se ofrece a través de los medios de comunicación, pues está íntimamente relacionada.
Cabe preguntarse si los medios podrían hacer algo más, si hacen lo que pueden o explotan la “Viogen” para enriquecerse con la audiencia.

Los medios de comunicación son el cuarto poder, son agentes socializadores y por ello, el tratamiento de las noticias y de algunos programas que entrevistan a víctimas, deberían contar al menos, con algún criminólogo o jurista, si es que no lo hacen ya. Deberían de intentar hacer menos sensacionalismo deliberado utilizando en ocasiones la sangre, el sexo y las sensaciones5 en aras de alcanzar audiencia y expectación.
Como se ha podido constatar, la emisión de noticias relacionadas con las muertes por “Viogen” ha desencadenado otras muertes inmediatas, o lo que se conoce por muertes por imitación. Existe una dicotomía entre el efecto imitación o contagio y el efecto protector; que se da, cuando se emite una noticia de muerte por “Viogen” y se muestra al presunto culpable capturado.

El momento en el que se suceden la noticias de “Viogen” en los medios es siempre cuando hay un homicidio o asesinato, mostrando solo la punta del iceberg. Por lo tanto, las muertes otra vez no nos dejan ver la vida, y corren un tupido velo ante el problema de fondo, que es el maltrato y las conductas delictivas de “Viogen” que subyacen amenazante con escaso reflejo en los Mass Media6.

Existe pues una evidente saturación informativa, que produce una intensa opacidad, pues solo focalizamos el problema analizando vertientes policiales y judiciales. Únicamente conocemos los actos más graves, lo cual sesga nuestra perspectiva. Debemos profundizar en la “Viogen” desde un punto de vista más minimalista, del concepto del hecho más primigenio y no tanto en lo criminalmente desbordado que se nos da a diario en los medios.
La constante imagen de las muertes y las reactivas manifestaciones, pueden estar produciendo en las personas un efecto placebo, narcótico y de considerable hastío. Se produce una rutinización.

Hecha esta reflexión, el contenido de la noticia misma que se da, debe también ser exhaustivamente revisado.
Tras escuchar recientemente una conferencia de María Ángeles Sampeiro7 podemos extraer las siguientes ideas, las cuales comparto.
Para empezar debemos de dejar ya de narrar los hechos como algo puntual en la vida de un hombre, que pierde los nervios y comete el crimen fatal. Hay que desterrar las manifestaciones de los amigos y vecinos hablando de que es una buena persona y no había tenido nunca problemas con nadie. Tenemos que controlar el tiempo que se da a hablar del homicidio en sí (pero nunca silenciarlo). Obviar los contenidos y detalles más morbosos del hecho. Aprovechar la pieza informativa para dar información sobre los malos tratos y el rechazo social que producen las conductas machistas, pero no estas más graves, sino las más nimias, las que se producen en la cotidianidad de la vida diaria.
Cuestionar al agresor en todo momento y mostrar su rostro y sus datos (todavía no entiendo como se muestran los de la víctima y no los del agresor), cuestión esta, que hará remover el estómago de los más legalistas.
Lanzar un mensaje crítico hacia los que profesan el machismo y recordarles que la sociedad les rechaza.
Recordar las penas y medidas de seguridad que el hecho conlleva, el número de presos por “Viogen” que cumplen condena en España; en definitiva las consecuencias jurídicas que el hecho conlleva.

Hay que dar un paso en la terminología, pues sería un buen momento para empezar a abandonar algunos vocablos y cambiarlos por otros. Podemos seguir hablando de violencia o hablar de terrorismo, que como dice la RAE es la dominación a través del terror.
El terrorista en España no es solo el etarra, también lo es aquél que controla la vida de su esposa, por medio de amenazas; por poner un ejemplo de lo más gráfico.
Nos debemos parar a pensar ¿cómo reaccionaría la sociedad si las víctimas mortales por “Viogen” fueran a manos de ETA?
No cabe duda que debemos cambiar la manera de informar sobre la “Viogen”, es el momento de realizar un profundo acto de reflexión sobre la comunicación borrosa que recibimos.
En suma, debemos exigir unos medios más corresponsables con la “Viogen”.
Pero va a ser una ímproba tarea, ya que, por ejemplo, entre los consejos de las dos televisiones privadas más importantes solo hay 3 mujeres; 2 de 12 en “Antenatres” y 1 de 18 en “Telecinco”. Además, de los 7 principales periódicos Españoles, todos sus directivos son hombres.
Así va a ser muy complicado.

De todas formas, la sociedad en la que vivimos nos ofrece unas formidables armas para denunciar aquellos hechos que nos produzcan rechazo. Hablo de una herramienta tan sumamente sencilla para denunciar y hacer política activa, pero no política de partidos, sino política ciudadana; hablo de la red social “twitter”. Para muestra, el revuelo que ha suscitado el programa “La noria” de la arriba mencionada, Telecinco. Un Twitero denunció la entrevista a la madre de “el cuco” del caso Marta del Castillo, y manifestó su repulsa en su blog. El hecho corrió como la pólvora y a las 24 horas, la mercantil Campofrío fue la primera de muchas que retiró su publicad del espacio. A la semana siguiente, prácticamente todas las firmas anunciaban su huida.
La lucha contra la “Viogen” debe ser una sinergia de todos, a todas horas y en todos los sitios.

A modo de conclusión y de reflexión final pienso que la “Viogen” debe ser tratada también, desde el punto de vista del hombre, de lo que piensa de ella, de cómo la ve. Si escuchamos sólo a la víctima, si observamos sólo la muerte, tendemos a dramatizar tanto la situación, que corremos el riesgo de perder objetividad.
La muerte no nos deja ver la vida, la muerte es el final de un tortuoso camino que paradójicamente se podría haber evitado si hubiésemos puesto los medios, la información, el apoyo, y la responsabilidad de todos.
Debemos decir, ni una muerte más, pero también, ni una desinformación más, ni una invisibilización más.


1. Viogen, es un diminutivo de Violencia de Género, que se usa en el argot policial.
2. El androcentrismo es definido por la Real Academia de la Lengua como: Visión del mundo y de las relaciones sociales centrada en el punto de vista masculino.
3. Fundación Isonomía es una entidad privada sin ánimo de lucro dependiente de la Universitat Jaume I de Castellón, tiene como función la promoción y el fomento de la igualdad de oportunidades y de trato entre mujeres y hombres.
4. Patriarcado es en definición de la feminista Marta Fontela un sistema de relaciones sociales sexo–políticas basadas en diferentes instituciones públicas y privadas y en la solidaridad interclases e intragénero instaurado por los varones, quienes como grupo social y en forma individual y colectiva, oprimen a las mujeres también en forma individual y colectiva y se apropian de su fuerza productiva y reproductiva, de sus cuerpos y sus productos, ya sea con medios pacíficos o mediante el uso de la violencia.
5. la sangre, el sexo y las sensaciones, o la teoría de las 3 eses, que acuñó la periodista Marta Gómez, en el VII seminario estatal Isonomía contra la Viogen.
6. La expresión Mass Media viene referida a los medios de comunicación recibidos simultáneamente por una gran audiencia, equivalente al concepto sociológico de masas o al concepto comunicativo de público.
7. María Ángeles Sampeiro es presidenta de la asociación de la pensa de Cantabria y vocal de la FAPE – Federación de asociaciones de periodistas de España.


N del A: Este texto ha sido elaborado tras asistir a un interesantísimo VII seminario estatal Isonomía contra la Violencia de Género. Y del que nació la idea de escribir sobre el tema.

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